7 de enero de 2014

Parte I

Durmió a sorbitos de quince minutos, como si no se fiara del día que venía.
Despertó, empujado violentamente por la urgencia de sus besos.
Intentó sin éxito acurrucarse en la frontera de su soledad.
Empezó a buscar entre las palabras que conocía, intentando cercar a su enemigo.
De ésta ya no salgo, pensó, antes de prepararse el café de siempre.