22 de enero de 2014

Hoy (microrrelato)

Preparaba en su agenda las tareas del día siguiente cuando comprobó que no había nada anotado en el día anterior. Si tuviera pareja, le estaría preguntando qué estuvieron haciendo. Un día se le podía haber esfumado si tuviera una afición o una inquietud. Si hubiera quedado con sus amigos, se acordaría de una charla con un café o unas cervezas. Pero el 21 no dejó rastro alguno. Un día desaparecido. ¿Por qué nunca lo había oído en la televisión o en la radio? Comprendió que esa agenda no empezaba días sino que los enterraba. Los muros no se levantan desde lejos, se levantan con las propias manos, piedra a piedra. Así que decidió recuperar su día. Abrió la puerta, y defendió cada espacio de su calle como cada respiración. Recorrió los silencios que acercan los rótulos luminosos y aceptó la promesa que esconde cada rostro. Devolvió el saludo a una hermosa luna y no pudo evitar bromear a un niño curioso y ya desorientado. Carcajadas de ladrillos rotos dibujaron la sonrisa de la muchacha de la tienda de ropa.