26 de marzo de 2017

Microcuento 27

Lloraba en mi ventana diciendo
que si pudiera volver atrás
seguiría siendo cielo

Tu silencio

Tu silencio
es el de las madrugadas de vuelta a casa
donde todo está vacío y dormido
y nada te espera
salvo un recuerdo
discontinuo

Microcuento 26

Cuando estaban juntos
era el monstruo
el que tenía miedo

14 de marzo de 2017

Microcuento 21

El primer café fue como esa invitación a deponer las armas cuando ya no hay quien pare la guerra

3 de marzo de 2017

Microcuento 18

El corazón ahogándose en un vaso de agua.
La razón apuntando que está medio vacío.
Algo es algo, dijo, antes de tirar por la calle de enmedio.

1 de marzo de 2017

Microcuento 15

"Bajo riesgo de magulladuras y para minimizar el riesgo de rotura, se recomienda no retirar el protector de orgullo ni exponer los sentimientos a la luz directa del juicio ajeno".

Por qué demonios nunca leo los prospectos.

28 de febrero de 2017

El pequeño Aylan

Mi pequeña aportación al homenaje a Gloria Fuertes del programa Carne Cruda,
Cuentos en Verso para oyentes perversos:

El pequeño Aylan calla
no sabe lo que pasa
como la valla

y también tiene frío
y también separa.


No suelta a su osito
ni tampoco a los gritos
de los látigos, fuerte,
y de las madres, flojito.

El monstruo de Aylan
no habla de oscuridad
y no le trae a esas niñas
llenas de maldad.

Él le mira con pena,
espera a que duerma
y se acuesta detrás
y con mucho cuidado
le empieza a peinar.

19 de febrero de 2017

31 de enero de 2017

Aita

Yo soy de los que piensa a diario en lo extraño de la existencia. En si todo está predestinado por la genética, el entorno y el aprendizaje. Si somos piezas de un teatro representado sin remedio. Si el amor es tan químico como volátil. Y, peor, si es interesado. Así que vivir tu muerte ha dado un poco más de profundidad a mi depresión de siempre.

Quizás con la idea de volver al comienzo, nos fuimos a pasar unos días a Bilbao. Allí donde estábamos todos y tú eras el padre, el líder, el gruñón. Aita. Allí dejamos el coche, tu coche, aparcado donde pudimos. Zona azul: tendríamos que madrugar para cambiar el ticket.

El recibimiento en el hotel fue muy agradable. Y mientras esperábamos el papeleo correspondiente, eché un vistazo a la máquina de "snacks" de la entrada. Había dos latas de Coca-Cola, de esas que llevan un nombre propio. Y me pareció gracioso que, en una de ellas, era tu nombre, "Ricardo", el que nos miraba.

A la mañana siguiente, antes de las 9:00, bajé con Igor a cambiar el coche de sitio. El frío pelaba. Al llegar comprobamos que, sobre la bruma que descansaba en el maletero, un dedo infantil había escrito "Papá". Unas letras que saltaron a mi cuerpo en un escalofrío.

Ya en Madrid, con las pilas de la memoria cargadas, volví al trabajo. A los pocos días, tuvimos un curso de control del estrés. Mientras la responsable del curso hablaba de las situaciones que nos llevan a la emoción negativa, el autosabotaje y la pérdida del control yo me perdía en mi pensamiento de siempre, que busca algo más. La consistencia de una derrota tan intangible como invulnerable. La presencia de la nada y su irremediable peso. El por qué personas tan inteligentes como Pavese, Woolf, Nietzsche, Séneca, Hemingway o Pizarnik acabaron suicidándose. Y en la pantalla cuatro palabras de las que resaltaban sus iniciales:

         Ansiedad Ira Tristeza Alegría

Yo, que soy irreversiblemente ateo, de repente me vi creado y creando. De alguna manera te sentí. Una manera que solo yo podía ver. Que no es real, como lo que ya no está físicamente pero forma parte de ti. Como la nada y su peso irremediable.

28 de enero de 2017

Opciones

Vivir nunca
fue una opción
como deshojarse en acordes
beber la rosa que te pincha
enredar palabras de araña
o abrazar el mar que te ahoga

27 de enero de 2017

Ese punto azul pálido

No eres tú,
soy yo
que quiero conocer
otros demonios,
dijo la razón.

Mátame si quieres
pero he decidido quedarme
todo lo que tengo
que olvidar,
dijo el corazón.

Páginas que se resisten a pasar,
vacíos que no se dejan hacer,
luces que se apagan ante la grieta,
y, menos mal,
abismos que besan abismos.

Cada amanecer
sonríe al verte
para recordártelo

20 de enero de 2017