27 de enero de 2014

Catarsis

Ha sonreído al verme
y el mundo ahora es mágico
como el horizonte de un niño.

Imagino,
revoloteando,
una mariposa
que se mira en el río.

Cada mañana despierto
en una sonrisa
y empieza mi sueño.

Hasta que un día,
el menos pensado,
el mismo sabor
de otras veces.

Nevera vacía,
estruendo sordo
en la angustia de siempre.

Crece el niño de repente
y todo está en su sitio,
que no es el mío.

Pobre certeza:
me encuentro solo
porque
me perdí contigo.

Era a ti
a quien sonreías.
Y el río continúa
sin mariposa
en que verse.