4 de noviembre de 2014

¿Adiós?

Empezaba el día en que iba a ser despedida. Apenas llovía y ella esquivó al frío colocando con suavidad su pañuelo preferido alrededor del cuello. Esa suavidad le regaló la idea de que el olor a infancia ya no le dolía. Y se sintió fuerte, tanto como para hacer las paces con el destino y arrancarle un espacio para ella. Las palabras ya descansan en pasado, como todo lo ajeno. Pero ese día se queda con ella.