6 de septiembre de 2014

En el 5

Acabó la canción de Offspring, motor apagado, puertas cerradas. Peor que otra noche de sábado aburrida es querer otra noche de sábado aburrida. Ni siquiera me apetece ver una peli. La verdad es que solo quiero dormir. O quizás escribir algo sanador. Desde el garaje se escucha jarana infantil en la planta de arriba. Efectivamente, el ascensor para en la planta -1. Una pareja con sus dos peques han bajado a los trasteros a por algo. Y mientras su hermano pone en rojo el 1 y espera a que su padre le diga que no hace falta darle más veces, el otro se me acerca y me pregunta, sonriente: “¿tú dónde vives?” Señalo al panel iluminado y le digo “yo arriba del todo: en el 5”. “¿En el 5?” – como si fuera el fin del mundo-. "Más arriba ya no hay más casas”. Y sin esfuerzo recuerdo el tiempo en que vivía en un número y vivir era jugar con mi hermano y ver a mis amigos y era descubrir. Se cerró el ascensor y pensé que yo no vivo en el 5, que yo en realidad me escondo en el quinto. Vivir vivo en un amor imposible, en el recuerdo de un engaño, en mis derrotas irrecuperables, en actitudes que no me gustan y que tengo que aceptar. Vivo en un noquiero constante... Pero me ha alegrado el pequeñín del 1. Esta noche vivo en el 5.