28 de mayo de 2014

Desechada

No hizo daño a nadie, aunque le hubiera gustado. Tampoco elevó a ninguna persona o grupo de ellas a ningún altar. No logró presentar esta cruel realidad como un lugar apacible, ni asomó a ningún alma perdida a la hermosura de lo que se fue. Como toda hija de la libertad, tuvo que aceptar su destino y volver a la noche de los tiempos, donde le esperaban las otras ideas desechadas.